El miembro de La Manada en prisión por robo y agresión pide su puesta en libertad

SEGURIDAD EN SEVILLA
23 Feb, 2019

Ángel Boza, el miembro de La Manada condenado por abusar sexualmente de una joven de 18 años durante los sanfermines de 2016 y actualmente en prisión por robar unas gafas de sol en un centro comercial de Sevilla y atropellar supuestamente a dos vigilantes, registró ayer por la tarde en el juzgado de Instrucción Número 16 de Sevilla una petición de puesta en libertad. El joven se enfrenta a una pena que podría oscilar entre los dos y los cinco años de prisión. Su defensa, contrariamente a lo que se estableció en el auto de prisión, considera que no hay reiteración delictiva ni riesgo de fuga.

Boza ingresó en prisión el pasado 2 de agosto, poco más de un mes después de haber obtenido la libertad provisional por su participación junto con otros cuatro miembros de La Manada en el abuso sexual continuado en los Sanfermines de 2016. El juez de Sevilla que ordenó su reingreso en la cárcel apreció entonces la “peligrosidad de Boza”, así como el riesgo de fuga y los antecedentes penales que pesaban sobre él y que, de acuerdo con su escrito, entrañaban un “peligro cierto de elusión de la acción de la justicia por la sucesiva concatenación de asuntos que penden sobre el aquí detenido”.

Su letrado, Agustín Martínez Becerra, sostiene que no hay riesgo de fuga “por sus circunstancias personales”, ya que Boza, como sus compañeros, debe comparecer cada lunes, miércoles y viernes en los juzgados de Sevilla para cumplir las medidas cautelares impuestas en el auto de libertad provisional decretado por la Audiencia de Navarra.

El juez, en su auto, esgrimía que "existe un peligro cierto de elusión de la acción de la justicia por la sucesiva concatenación de asuntos que penden sobre el aquí detenido”. El abogado considera que tampoco se puede hablar de reiteración delictiva. “Mi cliente no tiene ningún antecedente por delitos contra el patrimonio. En la hoja histórico penal hay tres condenas por dos hechos, conducción bajo los efectos del alcohol y negativa a someterse a las pruebas de control de alcoholemia. Se trata de delitos contra la seguridad del tráfico y la seguridad vial, pero no contra el patrimonio”, ha explicado Martínez Becerra a EL PAÍS. Boza fue privado de su derecho a conducir durante 24 meses, y se le impusieron 32 días de trabajos comunitarios y a cuatro meses de prisión.

El integrante de La Manada tiene pendiente otro juicio por otro hurto de cinco gafas de sol en San Sebastián, un día antes de que participara en el abuso sexual continuado en los Sanfermines por los que ha sido condenado a 9 años de cárcel. Su defensa sostiene que de este hecho no se puede derivar tampoco riesgo de reiteración delictiva, porque no se ha celebrado juicio y por tanto no hay antecedentes penales. Dos años después de su comisión no hay todavía escrito de calificación.

El letrado de Boza alega además que, si bien la sustracción de las gafas de sol “es real”, pues al ser detenido en su huida por la Policía Local las llevaba consigo, “el supuesto atropello” a los vigilantes de seguridad del centro comercial que lo persiguieron a la salida del aparcamiento es negado por Boza y su abogado señala que “hay contradicciones entre las partes” tras la declaración de los vigilantes ante el juez el pasado 12 de agosto.

Boza fue detenido la noche del 1 de agosto en la avenida Menéndez Pelayo de la capital sevillana, tras robar unas gafas de sol valoradas en casi 200 euros en El Corte Inglés del Duque, en el centro de la ciudad andaluza. Según la versión de la policía, el integrante de La Manada se dio a la fuga en su coche e intentó atropellar a dos vigilantes de seguridad, que resultaron heridos leves.

 

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