La sentencia del primer juicio de bebés robados se dará a conocer este lunes

SEGURIDAD EN SEVILLA
23 Apr, 2019

La Audiencia Provincial de Madrid dará a conocer este lunes, a las once de la mañana, la sentencia del primer juicio por un caso de bebés robados en España, cuyo único procesado, el doctor retirado Eduardo Vela, de 85 años, se enfrenta a una petición de la fiscalía de 11 años de prisión por los delitos de detención ilegal, suposición de parto y falsificación de documento oficial. La fiscalía pide, además, una indemnización de 150.000 euros para la denunciante, Inés Madrigal,la bebé supuestamente robada en 1969. Madrigal eleva la petición de cárcel a 13 años y no solicita indemnización alguna. "No me interesa el dinero ni ver a Vela en la cárcel. Quiero que esto sirva para abrir otros casos cerrados", explicó tras la última sesión del juicio.

Vela trabajó entre 1961 y 1981 en la clínica madrileña de San Ramón, epicentro de las denuncias por robo de bebés. Madrigal supo con 18 años que su madre, Inés Pérez, la había adoptado en 1969. No le dio más importancia hasta que, en 2010, vio los nombres de Vela y la clínica San Ramón en un artículo sobre adopciones irregulares en EL PAÍS. Buscó entonces su documentación y comprobó que estaba inscrita como hija biológica de sus padres adoptivos.

El doctor Vela firmaba como asistente a ese parto que nunca ocurrió porque Inés Pérez era estéril. Para agilizar el proceso, y tras pactarlo con ella, Madrigal denunció a su madre adoptiva, que llegó a estar imputada, y durante la instrucción y en un careo con Vela en 2013 declaró que el médico procesado le había entregado a la niña "como regalo" y que previamente trató de convencerla para que fingiera un embarazo "usando un cojín". Tenía 46 años cuando recogió a aquel bebé en la clínica San Ramón. Falleció durante el proceso, a los 93, en 2016.

Durante la instrucción, Vela reconoció su letra y firma en el documento falsificado, aunque en la primera sesión del juicio dijo no recordarlo. Su abogado justificó las contradicciones de su cliente alegando que padecía alzhéimer,pero el forense que le examinó dictaminó que se encontraba en condiciones para declarar.

Durante la segunda y última sesión del juicio declaró como testigo, por videoconferencia, la periodista francesa Emilie Delphine, quien, en 2013 grabó a Vela con cámara oculta diciendo que había entregado a Madrigal como regalo, insistiendo en que no había cobrado dinero por ello.

También declaró como testigo uno de los policías que participó en la investigación del caso y que trató de conseguir, sin éxito, los registros de las madres que daban a luz en San Ramón. "El doctor Vela me dijo que los había quemado", lamentó.

"Durante las investigaciones que realicé entre 2013 y 2014 todos los indicios apuntaban a que existía una trama en la que posiblemente el señor Vela formaba parte y en la que se acogía a chicas embarazadas a cambio de que dieran a sus bebés en adopción en un momento en que la situación social era bastante complicada para esas jóvenes. Eso, con el tiempo, fue pasando, pero el entramado tuvo que continuar durante varios años, la fuente de bebés se les había terminado y empezaron a ocurrir este tipo de casos en San Ramón y otras clínicas", declaró el agente, quien también apuntó a que la trama contaba con "alguien de confianza" para hacer las inscripciones de los niños.

La fiscal consideró acreditado que Madrigal fue sustraída a su madre biológicapara ser entregada como regalo a Inés Pérez y hacer un favor al padre Félix, "persona muy vinculada al acusado" y que a su vez, quería agradecer a Pérez los servicios prestados en un convento. Al no poder tener niños, Pérez acudía con frecuencia a una inclusa a ayudar con los bebés y llegó a tener a dos niños acogidos en casa durante casi dos años, aunque luego tuvo que entregarlos cuando sus madres biológicas los reclamaron.

La fiscal, en cualquier caso, rechazó que pudiera considerarse "un acto altruista", aunque no hubiera dinero por medio, "porque estaba entregando a una hija que no era suya, regalando un ser humano". Insistió, durante su alegato final, en que no existía ninguna prueba documental de que la madre biológica hubiera renunciado a su bebé y señaló que, aunque la legislación de entonces permitiera dejar en blanco el nombre de la madre biológica, lo que no estaba permitido y ya era un delito entonces era rellenar ese hueco con el de la madre adoptiva. "Vela es quien tiene acceso a la niña, quien la entrega sin el consentimiento de sus padres biológicos y quien falsifica sus documentos para que sea prácticamente imposible de descubrir".

La fiscal también pidió que se deduzca el testimonio de la esposa del doctor, Adela Bermejo, por entender que mintió durante el juicio y que conoce quiénes son los padres biológicos de Madrigal, quien se ha realizado tres pruebas de ADN buscando a su familia, sin éxito.

El abogado de Vela negó todas las acusaciones durante el juicio y solicitó la absolución de su cliente. "Se está haciendo una causa general de algo que tiene una gran repercusión en los medios de comunicación, pero todo son suposiciones". "¿Hay alguna prueba? Yo no he visto ninguna. Parece que estamos hablando del doctor Mengele, pero nada ha quedado acreditado en este procedimiento", declaró.

El letrado aseguró que, en cualquier caso, los posibles delitos habrían prescrito. La Fiscalía General del Estado envió una circular en 2012 en la que ordenaba agotar las investigaciones sobre bebés robados al entender que el plazo de prescripción no empezaba a contar hasta que la víctima era consciente de su propia situación. En los últimos años, sin embargo, muchos casos han sido archivados. María Luisa Torres logró que imputaran a sor María Gómez Valbuena, la mano derecha de Vela en San Ramón, pero la monja falleció cuatro días después de ser citada a declarar y la causa se cerró.

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